Iglesia Episcopal San Francisco - Riverhead NY




Nuestra Esencia
En la Iglesia Episcopal de San Francisco en Riverhead, NY, nuestra identidad se fundamenta en el amor inclusivo de Jesucristo y la tradición sacramental. Creemos firmemente en abrir nuestras puertas a cada miembro de la comunidad, sin excepciones, celebrando la diversidad como un regalo divino. Aquí, crecer en la fe es un camino compartido; nos fortalecemos a través de la Eucaristía y los sacramentos, mientras construimos juntos una obra de amor y servicio que trasciende nuestras paredes. Somos un hogar espiritual donde la oración y la acción se unen para crear algo hermoso.
“Nuestra misión es ser un faro de esperanza, donde todos encuentren pertenencia y la gracia transformadora de Dios en cada encuentro” Padre Luis Lopez
Conozca a Nuestro Pádre
El Padre López lidera con un corazón compasivo, caminando junto a nuestra comunidad para fortalecer la fe mediante la escucha atenta y un acompañamiento espiritual cercano que invita a todos a crecer en el amor de Dios.

Con un corazón profundamente arraigado en el amor de Dios, el Padre López llegó a la Iglesia Episcopal en 2014, trayendo consigo una rica herencia espiritual y una clara vocación de servicio. Su labor en la Diócesis de Colombia, especialmente en Armenia y Cali, donde pastoreó con entrega por más de seis años, es testimonio de su deseo de fortalecer la fe y caminar junto al pueblo de Dios en cada etapa del camino.
Como teólogo y guía espiritual, su ministerio se ha centrado en revitalizar la vida sacramental y en la proclamación de una Palabra que esperanza y restaura. Su visión no se queda tras las paredes del templo; el Padre López es un incansable promotor del servicio social, trabajando codo a codo con la comunidad para atender las necesidades de los más vulnerables y fomentar un liderazgo laico sólido y comprometido con la compasión cristiana.
Su trayectoria también destaca por su contribución en importantes escenarios de liderazgo nacional e internacional, representando con dignidad y fe a nuestra Iglesia en comités y consultas globales de gran relevancia. Hoy, nos bendice con su presencia y sabiduría en esta nueva etapa, siempre apoyado por su amada familia: su esposa, Andrea Carolina, y sus hijos, Alejandra y Emmanuel, con quienes comparte la alegría de servir a nuestra congregación.